TRADUCIENDO GÉNERO NEGRO

Hoy vengo a hablaros sobre la que ha sido una de mis pasiones durante los últimos años: el género negro. Confieso que soy una total, completa y absoluta fan de todo lo relacionado con el esoterismo oscuro, los asesinatos difíciles de resolver –no se me asusten todavía, oigan– y las investigaciones policiales.

¿Qué es el género negro?

Podemos decir que las obras de este género tienen unos cuantos puntos en común o que, al menos, cumplen alguno de los siguientes requisitos:

  • Un detective que investiga casos de asesinatos sin resolver  –y si son de hace muchos años, mejor que mejor.
  • Un asesino psicópata y depravado que va por ahí aterrorizando a todo el mundo.
  • Una víctima que consiguió escapar o que sigue padeciendo su cautiverio.

También se caracteriza, tanto en literatura como en cine o televisión, por la rápida sucesión de los acontecimientos y por la variedad tan dispar de sus escenarios. Es decir, tan pronto nos encontramos en una comisaria como pasamos a un barrio marginado o a una zona de clase alta.

Algunos ejemplos de novela negra bastante conocidos son: El cartero siempre llama dos veces, de James M. Can; La ventana siniestra, de Raymond Chandler; o Pacto de sangre, también de James M. Can.

Sin embargo, desde hace unos años nos llegan sin parar novelas negras de escritores suecos. Se podría decir que la precursora de esta corriente de neo-noir –como he escuchado que lo llaman por ahí– es la archiconocida trilogía Los hombres que no amaban a las mujeres, del fallecido Stieg Larson. ¿Por qué esta corriente sueca? Pues ni idea. Supongo que les afecta tener tan pocas horas de luz… No, fuera bromas, a mí me gustan bastante algunas de ellas y os aconsejo las siguientes:

  • Todas las de la autora Camilla Läckberg –y ya van unas 7 en la serie de La princesa de hielo– de la editorial Maeva.
  • Cualquiera de los 4 libros de la serie Departamento Q, de Jussi Adler-Olsen, casualmente editados también por Maeva.
  • Asa Larsson también ha escrito varias novelas negras muy buenas. Las suyas se han editado en Seix Barral.

Y no sigo aconsejando porque necesitaríais otra vida para leerlo todo, que es lo que me pasa a mí. Pero vamos a lo que realmente nos interesa.

¿Qué dificultades presenta la traducción?

La verdad es que de momento –y digo de momento, oh, señores editores de España– no he tenido la oportunidad de traducir novela negra. Sin embargo, sí he tenido la suerte de haber traducido algo del género para televisión y he descubierto que trabajar en proyectos de ese estilo es una de las cosas que más me gusta del mundo.

La principal complejidad que presenta es que combina casi al 50% un vocabulario bastante sencillo con uno muy, muy, muy especializado. La documentación es primordial en este tipo de encargos porque nos enfrentamos continuamente a vocabulario relacionado con temas judiciales y policiales, amén de un sinfín de palabrejas bastante gore –y os aseguro que en más de una ocasión da hasta un poquito de repelús enfrentarse al texto. Otro punto fuerte a tener en cuenta en este tipo de traducciones son los cargos que desempeñan los profesionales del ejército o la policía y las instituciones que aparecen.

¡Atención! Recordad que desde 2010, la norma dice que los cargos, los títulos nobiliarios y demás se escriben en minúscula.

En fin, reconozco que ser una devoradora de género negro en todas sus formas me facilita mucho la labor a la hora de enfrentarme a este tipo de encargos. Estar tan familiarizada con el vocabulario específico agiliza mucho el trabajo y da bastante confianza.

¡Por cierto, se me olvidaba! Ya podéis ver la serie que os comentaba que he traducido. Va sobre asesinos en serie –apasionante si os gusta lo que os decía–, se titula ¿Nacidos para matar? y se emite en el canal Crimen&Investigación.

Y para terminar os aconsejo algunas otras que tampoco están nada mal:

  • Crímenes imperfectos.
  • Misterios sin resolver.
  • Informe criminal.
  • Las primeras 48h.

¡Sí! Ya sé que estoy un poco loca, pero soy inofensiva, os lo aseguro 😉

¡Felices traducciones!

Anuncios

Traduciendo para la tele: Docurrealities

Después de haber estado varios meses sin apenas poder levantar la vista de la pantalla, por fin he conseguido sacar un hueco para actualizar el blog.  El motivo de haber estado tan ocupada, sin embargo, ha sido estupendo: hace unos meses pasé la prueba de traducción de otro estudio de doblaje y me han estado mandando proyectos desde el mismo día en que me comunicaron que pasaba a formar parte de su equipo de traductores.

Hoy he querido hacer una recopilación de algunos de esos proyectos para poder hablar un poco sobre la traducción de docurrealities y sus principales características.

El primer encargo que recibí de este estudio fue este:

Serie que se emite en la cadena Xplora (ATRESMEDIA). En español se le ha llamado Vacaciones infernales.

Serie que se emite en la cadena Xplora (ATRESMEDIA) bajo el título de Vacaciones infernales.

¿Qué es un docurreality?

Supongo que el 99% sabéis ya qué tipo de programas son estos, pero explicaré en qué consisten para ese 1% que nunca haya visto ninguno.

Se emiten, por norma general, en todas las cadenas de la TDT (Xplora, Energy, Divinity, Discovery Max, etc.) y también en varios canales de pago. La característica principal de estas series es la utilización de voces superpuestas, es decir, se escucha de fondo el original y su duración suele ser de 30 o 40 minutos. Si esto lo aliñamos con unas cuantas palabrotas, con unos cuantos americanos dando gritos y con actividades un tanto sorprendentes, como por ejemplo subastas, montaje de figuras en la arena, venta trajes de novia a gente de lo más rara o casas de empeños… ¡Tachán! Ya tenemos un docurreality en toda regla.

¿Cómo se traducen?

La verdad es que la traducción de estos programas no es muy diferente a la de cualquier otra serie. Normalmente se cuenta con el guion original y con la imagen. Es cierto que en algunos casos podemos tener que trabajar sin uno de estos dos elementos, pero no es la tónica general. Eso sí, se traducen con algo más de libertad que los guiones para doblaje porque no tenemos que ajustar en boca.

Sin embargo, tienen una pequeña dificultad añadida: en estas series los personajes tienen mucho diálogo, se pisan unos a otros y hablan rapidísimo. ¿Eso qué significa? Más palabras a traducir y algo más de dificultad si nos piden que incluyamos también en nuestra traducción los TCR.

Asignación de proyectos

La asignación de proyectos por parte de los estudios suele hacerse de forma ordenada. Cuando entra algo nuevo se asigna normalmente a un solo traductor, pero si el proyecto tiene que entrar en producción con urgencia, se asigna a varios colaboradores. De ahí en adelante, el o los traductores del proyecto lo siguen siendo hasta el final.

Aunque, algunas veces, los traductores llevan varios proyectos a la vez y los estudios pasan parte del proyecto a otro traductor para sacarlo adelante.

En mi caso, gracias a esto, he podido hacerme cargo también de unos cuantos capítulos de una serie que ya lleva 4 temporadas emitidas en la cadena Xplora de ATRESMEDIA. Es esta:

Undercover Boss. El Jefe.

Undercover Boss. El Jefe.

¿Qué os parecen este tipo de programas? ¿Os gustan? ¿Los veis? ¿Los traducís? Se aceptan todo tipo de preguntas, experiencias personales y opiniones.

¡Felices traducciones!

Cómo ser tradu-legal y no morir en el intento (I)

¡Hola a todos!

En esta nueva entrada voy a intentar explicar todos los pasos que debemos seguir para que nuestra labor traductora sea totalmente legal. Todos queremos trabajar y ganar dinero, pero debemos asegurarnos de que cumplimos los requisitos legales para poder hacerlo sin tener problemas en el futuro. ¡No creo que queráis ser perseguidos por la todopoderosa Hacienda!

Vamos allá. Imaginemos que acabáis de terminar vuestros estudios. El siguiente paso lógico es intentar hacer unos cuantos contactos, ofrecer nuestros servicios, visitar agencias, etc. En resumen, presentaros al mundo como profesionales.

gestion-del-dinero2

Pero en cuanto consigáis una respuesta por parte de vuestro cliente potencial, veréis que os hacen la pregunta del millón: ¿puedes facturar? Como profesionales autónomos, ésta es nuestra prioridad.

Para poder emitir facturas legales tenemos que seguir dos pasos:

1. Darnos de alta en Hacienda. Darse de alta en Hacienda es algo relativamente sencillo, solamente necesitáis una mañana libre para acercaros a las oficinas más cercanas y solicitar un modelo 037, que sirve para darse de alta, darse de baja o realizar alguna modificación. En principio no necesitáis cita previa para llevar a cabo este trámite, en cuanto rellenéis el modelo 037 podéis coger turno en el momento y entregarlo en la mesa del funcionario que os toque. El dato más importante del documento (aparte de vuestros datos personales) es el epígrafe en el que os dais de alta, pero tampoco os volváis locos, yo misma pude comprobar que los funcionarios se los saben prácticamente de memoria (aunque supongo que también depende del interés que cada uno ponga en su trabajo). Si os dejáis algo sin rellenar, os ayudarán.

Ahora ya cumplimos la mitad de la legalidad, y con esta mitad ya podemos facturar “sin problemas”. En un momento os explicaré el porqué de las comillas. De momento vamos al segundo paso.

2. Darnos de alta en la Seguridad Social.  El alta en la Seguridad Social es el segundo requisito para ser autónomos de pleno derecho. Como bien sabréis, los trabajadores autónomos debemos pagar nuestra cuota de la Seguridad Social, ya que, al no trabajar por cuenta propia, nadie paga esto por nosotros. Para ese trámite tampoco se necesita cita previa. Os atenderán en el momento y os darán de alta enseguida. Lo más importante a tener en cuenta es la inversión económica que nos supone el alta en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos. Hay varias cuotas de autónomos, según nuestra edad o dependiendo de si es la primera vez que nos damos de alta. Resumiendo, os diré que la cuota mínima de autónomos mensual es de unos 255€. Sí, lo sé, para la gente que empieza a meter la cabeza en el mundo laboral es un auténtico pastón, hablando mal y pronto. Pero no desesperéis, hace poco se aprobó una reducción para los menores de 30 años que se den de alta por primera vez en el Régimen de Autónomos, que pasarían a pagar lo siguiente (copiado directamente de la web de la Seg. Social):

a) Una reducción equivalente al 80% de la cuota durante los 6 meses inmediatamente siguientes a la fecha de efectos del alta.

b) Una reducción equivalente al 50% de la cuota durante los 6 meses siguientes al período señalado en la letra a).

c) Una reducción equivalente al 30% de la cuota durante los 3 meses siguientes al período señalado en la letra b).

d) Una bonificación equivalente al 30% de la cuota en los 15 meses siguientes a la finalización del período en reducción.

Como el lenguaje burocrático es taaaan accesible y nos pone las cosas taaaan fáciles (notese la ironía), ya os pongo yo claramente lo que os supondrá. Durante los primeros 6 meses la cuota sería de 50€, durante los 6 meses siguientes la cuota será de unos 125€, durante los siguientes 3 meses pasaría a ser de unos 200€ y, atención, durante los siguientes 18 meses tendríamos una bonificación, que no una reducción, del 30% de la cuota.

Pues bien, ya estamos listos para emitir nuestras facturas de forma legal, pero os debo una explicación sobre lo que os comentaba antes sobre poder facturar solamente con estar dado de alta en Hacienda. Esto es cierto, ya podríais facturar porque es a Hacienda a quien pagamos los impuestos de nuestras facturas y allí ya nos conocen.

Existen rumores que dicen que si no facturamos más de 3.000€ a la misma empresa en un mismo año (amigos abogados han llegado a decirme que incluso se puede elevar la cifra anual total a 9.000€), no tendremos la necesidad de pagar la cuota de autónomos. Lo cierto es que hay una especie de vacío legal al respecto. Parece ser que para “trabajos esporádicos y puntuales” que tengan que ser facturados no es necesario estar dado de alta en la Seguridad Social, y tiene su lógica. No sería productivo.

Yo pienso que la forma de interpretar el vacío legal es algo bastante personal. Os dejo las opciones sobre la mesa.

En el siguiente post os prometo hablar sobre las facturas, los impuestos que debemos aplicar, cuándo los debemos pagar, etc. ¡Estad atentos!

¡Felices (y legales) traducciones!

Traductor freelance: yo me lo guiso, yo me lo como.

Pues bien, no hay mejor forma de empezar un blog dedicado a estos menesteres que hablando sobre qué pasos debemos seguir para empezar nuestra carrera profesional en solitario una vez hayamos finalizado nuestros estudios. Sí, sí, no me he confundido, he dicho en solitario.

Lo primero que debemos tener claro es que el traductor/intérprete autónomo trabaja, normalmente, en la soledad más absoluta (aunque yo lo llamo tranquilidad maravillosa) de su despacho. En el mejor de los casos, el traductor puede optar por adaptar una de las estancias de su casa para llevar a cabo su laboriosa tarea. En otros casos (no tan acertados) se trabaja en el escritorio que hay a un lado del salón, en la mesa que tenemos en el dormitorio, etc. Los expertos aconsejan que, ya que trabajamos desde casa, intentemos separar claramente los espacios en los que hacemos nuestra vida del espacio que utilizamos para trabajar. La explicación es sencilla: si disponemos de un lugar que utilizamos exclusivamente para traducir, cuando acabemos nuestra jornada laboral podremos levantarnos del escritorio, salir del despacho, cerrar la puerta y dejar dentro, metafóricamente hablando, todos los dolores de cabeza que nuestro trabajo nos genera (que no son pocos).

Algunos me diréis: oye, Alba, no tienes razón, yo he visto ofertas de trabajo para traductores in-house (que es el término que se utiliza para hablar de los traductores en plantilla, los que trabajan en empresas in situ). Vale, es verdad, me habéis pillado. Algunas veces se ofrecen puestos de trabajo de este tipo, pero estos traductores no son freelance, es decir, no trabajan por cuenta propia sino por cuenta ajena. Son traductores en plantilla. Esta figura suele ser característica en las empresas de videojuegos, en las que necesitan tener al traductor a mano y en las que la confidencialidad de los trabajadores es primordial.

Por lo tanto, la conclusión es clara: nosotros somos nuestros propios jefes. De ahí el título del post, nosotros solitos tenemos que sacarnos las castañas del fuego.

De esta conclusión se deriva otro de los asuntos más importantes que debemos afrontar al comienzo de nuestra vida laboral. Es muy muy muy importante (y añadiría muchos “muy” más) planificar la jornada laboral. Cierto es que podemos elegir nuestro horario, nuestros días de trabajo, nuestros descansos… pero deberemos respetarlos al máximo. A ver, que no digo que no podáis parar 5 minutos para poner una lavadora o algo por el estilo (ésta es la principal ventaja y a la vez inconveniente de ser el que trabaja desde casa), pero es importante respetar las horas de trabajo para que, cuando nos pidan un presupuesto, podamos calcular acertadamente el tiempo que nos va a suponer el encargo. De esta forma podremos cumplir sin problema con el plazo de entrega, podremos calcular la tarifa que debemos aplicar (en caso de ser un trabajo tarificado por horas) e incluso nos dará tiempo a revisar nuestro trabajo antes de enviárselo al cliente.

Siguiendo estos consejos básicos, reduciremos en gran medida el estrés (no necesitamos más presión añadida a nuestra, ya de por sí, estresante labor) y podremos afrontar cualquier encargo con un resultado perfecto garantizado.

¡Felices traducciones!

¡Arrancamos!

¡Hola a todos!

El estudio del traductor tiene la intención de tratar temas que puedan interesar a todos aquellos que estéis relacionados, de una forma u otra, con el mundo de la traducción y la interpretación: profesionales, estudiantes, amantes de los idiomas…

No lo perdáis de vista, en breve podréis disfrutar del primer post.

¡Felices traducciones!