Bestsellers: traducción editorial a lo grande

El pasado miércoles tuvo lugar en Murcia un encuentro bastante interesante e incluso yo diría que sin precedentes. Gracias a los organizadores del MUTE (Máster Universitario de Traducción Editorial) que se viene impartiendo desde hace ya 3 años en Murcia, pudimos conocer a cuatro traductores que han tenido la suerte de trabajar con diferentes bestsellers: la saga de Harry Potter, la trilogía de Los juegos del hambre y, el último petardazo literario, la trilogía de Cincuenta sombras.

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Sé que muchos compañeros de la Universidad de Murcia, antiguos alumnos como yo, se quedaron con ganas de ir, así que espero que esta entrada os acerque un poquito a lo que otros sí tuvimos la suerte de presenciar.

Lo primero que tengo que decir es que me sorprendio gratamente lo sencillos, alegres y simpáticos que fueron todos ellos. Pensé que merecería la pena escuchar sus experiencias y sus consejos pero, además de eso, entraron al trapo en todas las bromas que el entrevistador les hizo y nos reímos bastante. Sin duda, fue genial.

El encuentro tuvo dos partes. Durante las primeras horas se entrevistó a cada uno de ellos de forma individual con las mismas preguntas. Se les preguntaba cómo habían llegado a sus manos los encargos, cómo los habían afrontado, si recordaban alguna anécdota o alguna dificultad que se les presentara durante la traducción… Algunas de las respuestas fueron muy interesantes, así que os voy a hacer un pequeño resumen con las respuestas más curiosas de cada uno de los ponentes.

La primera entrevistada fue Puerto Barruetabeña, traductora del tercer libro de la trilogía Cincuenta sombras (Cincuenta sombras liberadas) al castellano.

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Por cierto, siento no poder aportar fotos con cada uno de los traductores en plan celebrities. Durante el descanso tuvieron una cola interminable de alumnos para hacerse fotos con ellos y que les firmaran sus libros. No quise molestar más.

Pues bien, como Puerto dijo, es curioso que después de dos libros le encargaran a ella (y a otras 4 personas) la traducción de la última entrega. La explicación es sencilla: los libros salieron a la venta con un mes de diferencia entre ellos y la traducción de los tres se realizó de forma simultánea, así que se necesitó un equipo de personas para sacarla adelante en dos meses (cuando lo normal para este tipo de encargos son unos seis meses). Cuando se le preguntó cómo llegó a sus manos el famoso bestseller, confesó que fue toda una sorpresa. Ella ya tenía experiencia en la traducción de novela romántica y en novelas de contenido erótico sadomasoquista, así que un día sonó el teléfono para decirle que, dado su experiencia en temas tan delicados, necesitaban con urgencia sus servicios. Nos comentó que, por supuesto, cuando recibió el encargo ni se imaginaba la repercusión que tendría el libro.

-¡Quiero defenderme!

Fue la frase con la que empezó a contar una de las anécdotas más interesantes. Nos contó que el título de la trilogía no fue decisión suya ni de ninguno de los traductores con los que trabajó. Le parece horroroso, pero reconoce que era imposible plasmar todos los dobles sentidos que en inglés esconde. El título original es Fifty Shades of Grey (Cincuenta tonos de Grey/gris). Resulta que el personaje principal se apellida Grey (gris), viste siempre de gris, tiene una oficina gris (y no sé cuántas cosas más grises porque, lo confieso, no he leído la trilogía). Para empezar, el apellido no se podía traducir y, al no traducirlo, ya se perdía gran parte del doble sentido. ¿De dónde se saco el editor las sombras? Efectivamente, de la chistera. Suponemos que, ya que estaban, quedaba mucho más comercial. El problema era que en ninguno de los tres libros se hablaba nada de sombras y esto obligó a los traductores a meter, como bien dijo ella, una “morcilla” (palabro que le hizo mucha gracia al entrevistador). Grey, en uno de los diálogos, decía algo así (por favor, no me matéis los fans de la trilogía, lo escribo un poco de memoria):

“Tengo muchos tonos de gris, más de cincuenta”

Y, para darle un poco de coherencia al título, acordaron en cambiarlo por la siguiente:

“Tengo más sombras que luces, cincuenta sombras más”

Vale, no es lo mismo, pero hay que reconocer que les quedó bien el cambio. 🙂

El siguiente ponente fue Daniel Cortés Corona, traductor de los libros de Piratas del Caribe, Tarta de fresa y Ice age (entre otras muchas cosas).

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Él aconsejó a los futuros traductores que estuvieron en la charla que estudiaran lenguas minoritarias. Al parecer, hay poquísimos traductores de euskera, turco, lenguas nórdicas… y, claro, ellos se llevan trozos enormes del pastel que supone la traducción a español desde todas estas lenguas. Probablemente, yo le daría este consejo a los adolescentes en general. Aprender una lengua tan profundamente como para trabajar con ella es, a ciertas edades, todo un reto.

Otro de sus consejos para los futuros traductores (y para los que estamos ya con la cabeza metida en el mundillo) es que aprendamos siempre más. Más informática, más sobre los programas que nos pueden resultar útiles, más sobre maquetación, más sobre diseño… Pues en la aplicación de estos dos consejos radica su éxito, según el propio Daniel. Él está especializado en la traducción de cuentos ilustrados y una de sus lenguas de trabajo es el catalán. No es que sea una lengua muy minoritaria el catalán, pero él aseguró que puede vivir exclusivamente de la traducción editorial gracias a los encargos que le llegan de esta lengua.

El siguiente encargado de deleitarnos con su experiencia y sus anécdotas fue Adolfo Muñoz, traductor de las primeras entregas de la archiconocida saga Harry Potter.

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Este traductor nos sorprendió bastante a todos con sus primeras palabras:

-No tengo estudios de traducción, ni siquiera tengo estudios lingüísticos.

Lógicamente, Adolfo sabe inglés y tiene una redacción magnifica. Antes de ser traductor era profesor de instituto, pero lo que él quería ser realmente era escritor. Cuenta que empezó en este mundo por casualidad y por la puerta grande con Harry Potter. Le encanta su trabajo y es algo que se nota, pero siente cierta pena por haber tenido que dejar aparcada su faceta como escritor. No es algo que se pueda compaginar, afirmó.

Cuando el entrevistador le pregunto sobre lo más difícil de la traducción de ciencia ficción, él no tuvo ninguna duda: inventarse un mundo nuevo. Nos contó que, para él, traducir un libro no es traducir las palabras de otro, sino reescribir un libro nuevo adaptado a la gente que lo va a leer. Defiende que su forma de traducir está a caballo entre la traducción literal y la traducción libre. Difícil, ¿verdad?

Cuando el entrevistador le preguntó por qué no siguió con la traducción del resto de libros de la saga, el traductor respondió que no tenía ni idea. Sin previo aviso y sin darle las gracias por su trabajo hasta el momento, no le enviaron ni uno más de los libros de Harry Potter. Algunas veces los editores son así de raros, comentó.

La última ponente fue Pilar Ramirez Tello, traductora de Los juegos del hambre.

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Tengo que reconocer que cuando esta traductora subió a la palestra, se hizo un silencio un tanto especial. Supongo que sus traducciones son las que más fans tenían en el encuentro y todos la esperaban con impaciencia (imagino también que por eso fue la última en ser entrevistada).

Pilar reconoció ser una persona muy tímida a la que no le gusta nada hablar en público ni destacar. Durante los primeros minutos de entrevista estuvo un poco tensa y se ponía colorada con bastante facilidad, pero una vez superado el primer impacto lo hizo genial. Estuvo bromeando y riéndose como los demás traductores. Fue toda una experiencia escuchar sus anécdotas. Ella sí ha sido la traductora de la trilogía completa.

Ella lo tuvo claro cuando le pidieron que recordara lo más difícil de traducir Los juegos del hambre. Solamente dijo una palabra: Sinsajo. Después, usando una chuleta (pues confesó entre risas que no se lo sabía de memoria), nos explicó la dificultad de la palabra.

Imagino que los que habéis leído la trilogía sabéis de qué va el tema, pero lo explico para los no iniciados. Resulta que en el segundo libro original (si no recuerdo mal) aparecen los mockingbirds, que son pájaros capaces de reproducir todos los sonidos que escuchan (en español se llaman sinsontes). Mezclando este pájaro con el jay (arrendajo en español), crearon de forma artificial una nueva especie, el mockingjay, para espiar a la gente de los diferentes distritos. La traductora decidió utilizar el principio de uno de los pájaros y el final del otro (no sin antes hacer mil pruebas, según nos contó). El fruto de sus pruebas fue el que da nombre al tercer libro: Sinsajo.

Otra de las confesiones de Pilar, relacionada con la palabreja, fue que ella no tenía ni idea de que la autora elegiría esa palabra para darle título al tercer libro. Le dio un poco de vergüenza, pues no estaba segura de que aquello fuera a sonar tan bien como sonaba en inglés.

Pilar acabó su entrevista recordando lo mucho que se emocionó al ir al cine y escuchar por primera vez en la gran pantalla palabras que ella misma había inventado. Nos contó que se moría de ganas de levantarse en plena sala y gritar que ella era la traductora. Por supuesto, se quedó con las ganas de hacerlo.

El encuentro fue maravilloso y estuvo organizado estupendamente por la UMU. Esperemos que sea el primero de una larga lista.

¡Felices traducciones!

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Cómo ser tradu-legal y no morir en el intento (I)

¡Hola a todos!

En esta nueva entrada voy a intentar explicar todos los pasos que debemos seguir para que nuestra labor traductora sea totalmente legal. Todos queremos trabajar y ganar dinero, pero debemos asegurarnos de que cumplimos los requisitos legales para poder hacerlo sin tener problemas en el futuro. ¡No creo que queráis ser perseguidos por la todopoderosa Hacienda!

Vamos allá. Imaginemos que acabáis de terminar vuestros estudios. El siguiente paso lógico es intentar hacer unos cuantos contactos, ofrecer nuestros servicios, visitar agencias, etc. En resumen, presentaros al mundo como profesionales.

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Pero en cuanto consigáis una respuesta por parte de vuestro cliente potencial, veréis que os hacen la pregunta del millón: ¿puedes facturar? Como profesionales autónomos, ésta es nuestra prioridad.

Para poder emitir facturas legales tenemos que seguir dos pasos:

1. Darnos de alta en Hacienda. Darse de alta en Hacienda es algo relativamente sencillo, solamente necesitáis una mañana libre para acercaros a las oficinas más cercanas y solicitar un modelo 037, que sirve para darse de alta, darse de baja o realizar alguna modificación. En principio no necesitáis cita previa para llevar a cabo este trámite, en cuanto rellenéis el modelo 037 podéis coger turno en el momento y entregarlo en la mesa del funcionario que os toque. El dato más importante del documento (aparte de vuestros datos personales) es el epígrafe en el que os dais de alta, pero tampoco os volváis locos, yo misma pude comprobar que los funcionarios se los saben prácticamente de memoria (aunque supongo que también depende del interés que cada uno ponga en su trabajo). Si os dejáis algo sin rellenar, os ayudarán.

Ahora ya cumplimos la mitad de la legalidad, y con esta mitad ya podemos facturar “sin problemas”. En un momento os explicaré el porqué de las comillas. De momento vamos al segundo paso.

2. Darnos de alta en la Seguridad Social.  El alta en la Seguridad Social es el segundo requisito para ser autónomos de pleno derecho. Como bien sabréis, los trabajadores autónomos debemos pagar nuestra cuota de la Seguridad Social, ya que, al no trabajar por cuenta propia, nadie paga esto por nosotros. Para ese trámite tampoco se necesita cita previa. Os atenderán en el momento y os darán de alta enseguida. Lo más importante a tener en cuenta es la inversión económica que nos supone el alta en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos. Hay varias cuotas de autónomos, según nuestra edad o dependiendo de si es la primera vez que nos damos de alta. Resumiendo, os diré que la cuota mínima de autónomos mensual es de unos 255€. Sí, lo sé, para la gente que empieza a meter la cabeza en el mundo laboral es un auténtico pastón, hablando mal y pronto. Pero no desesperéis, hace poco se aprobó una reducción para los menores de 30 años que se den de alta por primera vez en el Régimen de Autónomos, que pasarían a pagar lo siguiente (copiado directamente de la web de la Seg. Social):

a) Una reducción equivalente al 80% de la cuota durante los 6 meses inmediatamente siguientes a la fecha de efectos del alta.

b) Una reducción equivalente al 50% de la cuota durante los 6 meses siguientes al período señalado en la letra a).

c) Una reducción equivalente al 30% de la cuota durante los 3 meses siguientes al período señalado en la letra b).

d) Una bonificación equivalente al 30% de la cuota en los 15 meses siguientes a la finalización del período en reducción.

Como el lenguaje burocrático es taaaan accesible y nos pone las cosas taaaan fáciles (notese la ironía), ya os pongo yo claramente lo que os supondrá. Durante los primeros 6 meses la cuota sería de 50€, durante los 6 meses siguientes la cuota será de unos 125€, durante los siguientes 3 meses pasaría a ser de unos 200€ y, atención, durante los siguientes 18 meses tendríamos una bonificación, que no una reducción, del 30% de la cuota.

Pues bien, ya estamos listos para emitir nuestras facturas de forma legal, pero os debo una explicación sobre lo que os comentaba antes sobre poder facturar solamente con estar dado de alta en Hacienda. Esto es cierto, ya podríais facturar porque es a Hacienda a quien pagamos los impuestos de nuestras facturas y allí ya nos conocen.

Existen rumores que dicen que si no facturamos más de 3.000€ a la misma empresa en un mismo año (amigos abogados han llegado a decirme que incluso se puede elevar la cifra anual total a 9.000€), no tendremos la necesidad de pagar la cuota de autónomos. Lo cierto es que hay una especie de vacío legal al respecto. Parece ser que para “trabajos esporádicos y puntuales” que tengan que ser facturados no es necesario estar dado de alta en la Seguridad Social, y tiene su lógica. No sería productivo.

Yo pienso que la forma de interpretar el vacío legal es algo bastante personal. Os dejo las opciones sobre la mesa.

En el siguiente post os prometo hablar sobre las facturas, los impuestos que debemos aplicar, cuándo los debemos pagar, etc. ¡Estad atentos!

¡Felices (y legales) traducciones!

Traductor freelance: yo me lo guiso, yo me lo como.

Pues bien, no hay mejor forma de empezar un blog dedicado a estos menesteres que hablando sobre qué pasos debemos seguir para empezar nuestra carrera profesional en solitario una vez hayamos finalizado nuestros estudios. Sí, sí, no me he confundido, he dicho en solitario.

Lo primero que debemos tener claro es que el traductor/intérprete autónomo trabaja, normalmente, en la soledad más absoluta (aunque yo lo llamo tranquilidad maravillosa) de su despacho. En el mejor de los casos, el traductor puede optar por adaptar una de las estancias de su casa para llevar a cabo su laboriosa tarea. En otros casos (no tan acertados) se trabaja en el escritorio que hay a un lado del salón, en la mesa que tenemos en el dormitorio, etc. Los expertos aconsejan que, ya que trabajamos desde casa, intentemos separar claramente los espacios en los que hacemos nuestra vida del espacio que utilizamos para trabajar. La explicación es sencilla: si disponemos de un lugar que utilizamos exclusivamente para traducir, cuando acabemos nuestra jornada laboral podremos levantarnos del escritorio, salir del despacho, cerrar la puerta y dejar dentro, metafóricamente hablando, todos los dolores de cabeza que nuestro trabajo nos genera (que no son pocos).

Algunos me diréis: oye, Alba, no tienes razón, yo he visto ofertas de trabajo para traductores in-house (que es el término que se utiliza para hablar de los traductores en plantilla, los que trabajan en empresas in situ). Vale, es verdad, me habéis pillado. Algunas veces se ofrecen puestos de trabajo de este tipo, pero estos traductores no son freelance, es decir, no trabajan por cuenta propia sino por cuenta ajena. Son traductores en plantilla. Esta figura suele ser característica en las empresas de videojuegos, en las que necesitan tener al traductor a mano y en las que la confidencialidad de los trabajadores es primordial.

Por lo tanto, la conclusión es clara: nosotros somos nuestros propios jefes. De ahí el título del post, nosotros solitos tenemos que sacarnos las castañas del fuego.

De esta conclusión se deriva otro de los asuntos más importantes que debemos afrontar al comienzo de nuestra vida laboral. Es muy muy muy importante (y añadiría muchos “muy” más) planificar la jornada laboral. Cierto es que podemos elegir nuestro horario, nuestros días de trabajo, nuestros descansos… pero deberemos respetarlos al máximo. A ver, que no digo que no podáis parar 5 minutos para poner una lavadora o algo por el estilo (ésta es la principal ventaja y a la vez inconveniente de ser el que trabaja desde casa), pero es importante respetar las horas de trabajo para que, cuando nos pidan un presupuesto, podamos calcular acertadamente el tiempo que nos va a suponer el encargo. De esta forma podremos cumplir sin problema con el plazo de entrega, podremos calcular la tarifa que debemos aplicar (en caso de ser un trabajo tarificado por horas) e incluso nos dará tiempo a revisar nuestro trabajo antes de enviárselo al cliente.

Siguiendo estos consejos básicos, reduciremos en gran medida el estrés (no necesitamos más presión añadida a nuestra, ya de por sí, estresante labor) y podremos afrontar cualquier encargo con un resultado perfecto garantizado.

¡Felices traducciones!

¡Arrancamos!

¡Hola a todos!

El estudio del traductor tiene la intención de tratar temas que puedan interesar a todos aquellos que estéis relacionados, de una forma u otra, con el mundo de la traducción y la interpretación: profesionales, estudiantes, amantes de los idiomas…

No lo perdáis de vista, en breve podréis disfrutar del primer post.

¡Felices traducciones!