Sobre el enchufismo o “porque-yo-lo-valgo”

Hoy me he animado a recoger el testigo que dejó ayer Merche García LLedó en su blog Traducir&Co sobre los inicios de algunos traductores en la profesión. Pero no fue ese tema lo que me hizo darle vueltas a la cabeza, sino el debate paralelo que se abrió en los propios comentarios de la entrada: contactos VS. enchufes.

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No, venga, me pongo seria. Creo que todos deberíamos tener claro que no es lo mismo tener contactos que ser un enchufado. No me gusta nada cuando se dice con un tono negativo que un compañero de la profesión ha recibido éste o aquel encargo porque “conoce a quien conoce”. Señores, es que así es la vida. En mi humilde opinión, las recomendaciones son algo muy importante a la hora de empezar a trabajar con un nuevo cliente. Es cierto que los clientes pueden llegar a nuestras vidas de muy diversas formas (después de ofrecerles nuestros servicios, mediante ofertas de trabajo, etc.), pero una de ellas, y bastante importante si se me permite el atrevimiento, es el boca a boca. Pensadlo bien. Si tuvierais que contratar a alguien, ¿con cuál de estas situaciones os sentiríais más identificado?:

Situación 1: Mmmm… Necesito un empleado. ¡Ah! Ya sé. Voy a pasar de ese trabajador tan bueno que me recomendaron el mes pasado y voy a buscar a alguien a quien no conozca de nada. Ya veremos si funciona bien.

Situación 2: Mmmm… Necesito un empleado.¡Ah! Ya sé. Voy a llamar a ese trabajador tan bueno que me recomendaron el mes pasado. Seguro que no fallo.

Seamos realistas. Como bien dijo Pablo Muñoz Sánchez en uno de sus comentarios: ¿le pagaríais un sueldo al primero que pase por su cara bonita? Yo creo que no.

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Ya veis que tener contactos es muy importante y, por supuesto, nada de lo que tengamos que avergonzarnos. Es cierto que un gran porcentaje de los contactos que hagamos a lo largo de nuestra carrera profesional serán pura casualidad. Pero no me entendáis mal,no quiero decir con esto que los contactos vayan a ir llamando a nuestra puerta de casualidad, porque se perdieron al ir a comprar el pan. No, no, no. Pero sí os daréis cuenta de que haréis contactos en lugares que jamás habríais imaginado. Esa es la verdadera importancia de salir a la luz del sol (aunque sea de vez en cuando) para que el mundo sepa quiénes somos, dónde estamos y qué hacemos. Eso es, precisamente, lo que defiende Rafael López Sánchez en otro de los comentarios.

Los enchufes son otra cosa muy diferente. Se dice que alguien es un enchufado cuando desempeña una labor para la que no está cualificado, cuando se inventan un puesto de trabajo específicamente para él “porque-yo-lo-valgo” (como la del anuncio) o cuando es “hijo o hija de…” pero no sabe ni hacer la o con un canuto. ¿Es posible que alguien intente traducir algo sin tener ni repajolera idea de lo que hace y que después siga traduciendo? Me parece un tanto descabellado.

Como ya dije ayer, los contactos se hacen un poco por azar, es verdad que hay gente que tiene más suerte que otra, pero después hay que mantenerlos. Nadie seguirá contando con nuestros servicios si no damos el callo. Por eso pienso que en nuestra profesión no hay tanta cabida para el enchufismo (y digo “tanta” porque seguro que alguno habrá, como en todas partes).

Conclusión: el que vale, vale y el que no… (mejor no os digo cómo acababan esta frase en mi Facultad) 🙂

¡Felices traducciones!

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