#TraduEmprende – Scheherezade Surià: La traducción editorial

Imagen

Scheherezade Surià nos habló el pasado 22 de noviembre sobre traducción editorial en la segunda edición de TraduEmprende que tuvo lugar en Barcelona. Como bien dijo al empezar la charla, el sector de la traducción editorial es uno de los menos conocidos entre los colegas de profesión que no se dedican a él. A veces, incluso puede parecer un tanto hermético a la hora de acceder a él por primera vez.

Scheherezade dividió su ponencia en varios bloques muy definidos y muy interesantes: cómo empezar trabajar para editoriales, las condiciones laborales y cómo abordar la traducción de un libro.

¿Cómo empezar a trabajar para editoriales?

Todos sabemos que en esta profesión no podemos dejar de movernos. Nadie encuentra clientes desde el sofá y enviar nuestro CV a las editoriales es algo que, aunque no lo creamos, funciona. También es posible tener una primera toma de contacto con el sector a través de otros compañeros e incluso a través de profesores. No olvidemos que no vale con abrir los ojos una vez acabados los estudios. El mejor consejo es que hay que ser activos desde que se empieza la universidad.

Nuestra mejor herramienta para darnos a conocer es un buen CV y tenemos que asegurarnos de que no tenga faltas, de que sea visualmente atractivo y de que vaya dirigido a la persona adecuada. Sin embargo, Scheherezade también aconseja que seamos activos en las redes sociales, que estemos presentes en internet y que seamos fáciles de encontrar.

Si conseguimos llamar a la puerta adecuada y hacer que se fijen en nosotros, el siguiente paso será realizar una prueba de traducción para demostrar que estamos cualificados para hacernos cargo de un proyecto. Por supuesto, hay que poner un cuidado extremo en cada una de las pruebas que realizamos pero sin dejarlas apartadas demasiado tiempo.

¿Cuáles son las condiciones laborales?              

En el sector de la traducción editorial se suele trabajar con contrato y Scheherezade nos aconseja leer bien todas las cláusulas que lo conforman y estar al tanto de lo que estamos firmando. Además, se atreve a hablar del controvertido tema de las tarifas y deja bien claro que la traducción literaria tiene que ser vocacional porque no está realmente bien pagada.

Gracias a una completísima encuesta realizada a 50 compañeros de profesión, Scheherezade nos desvela la situación real del sector de la mano de traductores que actualmente trabajan para diversas editoriales. No os perdáis todos los detalles en el vídeo de la ponencia.

Por resumir esquemáticamente, en relación a las condiciones laborales quedan claros los siguientes aspectos:

  • Se trabaja con contrato;
  • El plazo de entrega suele ser ajustado;
  • La tarifa no es tan buena como debería ser;
  • Las editoriales suelen pagar por plantilla holandesa (2.100 caracteres);
  • Es una actividad exenta de IVA.

¿Cómo abordar la traducción de un libro?

Al recibir un libro para traducir, lo primero que tenemos que hacer es establecer las directrices que deberemos seguir durante todo el encargo. Es importante que preguntemos todas las dudas y que nos informemos de cómo quiere la editorial recibir nuestra traducción. Scheherezade comenta que nuestra traducción tiene que pasar después por las manos del maquetador y que si no hemos hecho las cosas como las quería la editorial, recibiremos de vuelta la traducción para arreglar todos estos aspectos. Es bastante obvio que si no nos preocupamos de hacerlo bien desde el principio, perderemos tiempo y dinero.

Otro de los temas que más dudas genera a la hora de abordar la traducción es la eterna pregunta: ¿papel o digital? Es cierto que cada traductor funciona mejor de una manera, pero Scheherezade nos hace ver en su ponencia las ventajas de trabajar siempre con el original en papel: poder hacer anotaciones sobre el original, marcar cosas importantes,  es más fácil o cómodo de manejar…

Y lo más importante: siempre hay que dejar reposar la traducción antes de revisarla.

Os aconsejo fervientemente que veáis el video de la ponencia porque en ella se abordaron temas muy interesantes. Scheherezade profundiza mucho en todos los temas que aquí os he hecho llegar muy por encima y nos da consejos interesantísimos que se pueden aplicar tanto a los que empiezan como a los que ya llevan algo de tiempo en el mundillo de la traducción en general y de la traducción editorial en particular.

El vídeo está disponible en el siguiente enlace:

¡Felices traducciones!

Anuncios

TRADUCIENDO GÉNERO NEGRO

Hoy vengo a hablaros sobre la que ha sido una de mis pasiones durante los últimos años: el género negro. Confieso que soy una total, completa y absoluta fan de todo lo relacionado con el esoterismo oscuro, los asesinatos difíciles de resolver –no se me asusten todavía, oigan– y las investigaciones policiales.

¿Qué es el género negro?

Podemos decir que las obras de este género tienen unos cuantos puntos en común o que, al menos, cumplen alguno de los siguientes requisitos:

  • Un detective que investiga casos de asesinatos sin resolver  –y si son de hace muchos años, mejor que mejor.
  • Un asesino psicópata y depravado que va por ahí aterrorizando a todo el mundo.
  • Una víctima que consiguió escapar o que sigue padeciendo su cautiverio.

También se caracteriza, tanto en literatura como en cine o televisión, por la rápida sucesión de los acontecimientos y por la variedad tan dispar de sus escenarios. Es decir, tan pronto nos encontramos en una comisaria como pasamos a un barrio marginado o a una zona de clase alta.

Algunos ejemplos de novela negra bastante conocidos son: El cartero siempre llama dos veces, de James M. Can; La ventana siniestra, de Raymond Chandler; o Pacto de sangre, también de James M. Can.

Sin embargo, desde hace unos años nos llegan sin parar novelas negras de escritores suecos. Se podría decir que la precursora de esta corriente de neo-noir –como he escuchado que lo llaman por ahí– es la archiconocida trilogía Los hombres que no amaban a las mujeres, del fallecido Stieg Larson. ¿Por qué esta corriente sueca? Pues ni idea. Supongo que les afecta tener tan pocas horas de luz… No, fuera bromas, a mí me gustan bastante algunas de ellas y os aconsejo las siguientes:

  • Todas las de la autora Camilla Läckberg –y ya van unas 7 en la serie de La princesa de hielo– de la editorial Maeva.
  • Cualquiera de los 4 libros de la serie Departamento Q, de Jussi Adler-Olsen, casualmente editados también por Maeva.
  • Asa Larsson también ha escrito varias novelas negras muy buenas. Las suyas se han editado en Seix Barral.

Y no sigo aconsejando porque necesitaríais otra vida para leerlo todo, que es lo que me pasa a mí. Pero vamos a lo que realmente nos interesa.

¿Qué dificultades presenta la traducción?

La verdad es que de momento –y digo de momento, oh, señores editores de España– no he tenido la oportunidad de traducir novela negra. Sin embargo, sí he tenido la suerte de haber traducido algo del género para televisión y he descubierto que trabajar en proyectos de ese estilo es una de las cosas que más me gusta del mundo.

La principal complejidad que presenta es que combina casi al 50% un vocabulario bastante sencillo con uno muy, muy, muy especializado. La documentación es primordial en este tipo de encargos porque nos enfrentamos continuamente a vocabulario relacionado con temas judiciales y policiales, amén de un sinfín de palabrejas bastante gore –y os aseguro que en más de una ocasión da hasta un poquito de repelús enfrentarse al texto. Otro punto fuerte a tener en cuenta en este tipo de traducciones son los cargos que desempeñan los profesionales del ejército o la policía y las instituciones que aparecen.

¡Atención! Recordad que desde 2010, la norma dice que los cargos, los títulos nobiliarios y demás se escriben en minúscula.

En fin, reconozco que ser una devoradora de género negro en todas sus formas me facilita mucho la labor a la hora de enfrentarme a este tipo de encargos. Estar tan familiarizada con el vocabulario específico agiliza mucho el trabajo y da bastante confianza.

¡Por cierto, se me olvidaba! Ya podéis ver la serie que os comentaba que he traducido. Va sobre asesinos en serie –apasionante si os gusta lo que os decía–, se titula ¿Nacidos para matar? y se emite en el canal Crimen&Investigación.

Y para terminar os aconsejo algunas otras que tampoco están nada mal:

  • Crímenes imperfectos.
  • Misterios sin resolver.
  • Informe criminal.
  • Las primeras 48h.

¡Sí! Ya sé que estoy un poco loca, pero soy inofensiva, os lo aseguro 😉

¡Felices traducciones!

Bestsellers: traducción editorial a lo grande

El pasado miércoles tuvo lugar en Murcia un encuentro bastante interesante e incluso yo diría que sin precedentes. Gracias a los organizadores del MUTE (Máster Universitario de Traducción Editorial) que se viene impartiendo desde hace ya 3 años en Murcia, pudimos conocer a cuatro traductores que han tenido la suerte de trabajar con diferentes bestsellers: la saga de Harry Potter, la trilogía de Los juegos del hambre y, el último petardazo literario, la trilogía de Cincuenta sombras.

Imagen

Sé que muchos compañeros de la Universidad de Murcia, antiguos alumnos como yo, se quedaron con ganas de ir, así que espero que esta entrada os acerque un poquito a lo que otros sí tuvimos la suerte de presenciar.

Lo primero que tengo que decir es que me sorprendio gratamente lo sencillos, alegres y simpáticos que fueron todos ellos. Pensé que merecería la pena escuchar sus experiencias y sus consejos pero, además de eso, entraron al trapo en todas las bromas que el entrevistador les hizo y nos reímos bastante. Sin duda, fue genial.

El encuentro tuvo dos partes. Durante las primeras horas se entrevistó a cada uno de ellos de forma individual con las mismas preguntas. Se les preguntaba cómo habían llegado a sus manos los encargos, cómo los habían afrontado, si recordaban alguna anécdota o alguna dificultad que se les presentara durante la traducción… Algunas de las respuestas fueron muy interesantes, así que os voy a hacer un pequeño resumen con las respuestas más curiosas de cada uno de los ponentes.

La primera entrevistada fue Puerto Barruetabeña, traductora del tercer libro de la trilogía Cincuenta sombras (Cincuenta sombras liberadas) al castellano.

Imagen

Por cierto, siento no poder aportar fotos con cada uno de los traductores en plan celebrities. Durante el descanso tuvieron una cola interminable de alumnos para hacerse fotos con ellos y que les firmaran sus libros. No quise molestar más.

Pues bien, como Puerto dijo, es curioso que después de dos libros le encargaran a ella (y a otras 4 personas) la traducción de la última entrega. La explicación es sencilla: los libros salieron a la venta con un mes de diferencia entre ellos y la traducción de los tres se realizó de forma simultánea, así que se necesitó un equipo de personas para sacarla adelante en dos meses (cuando lo normal para este tipo de encargos son unos seis meses). Cuando se le preguntó cómo llegó a sus manos el famoso bestseller, confesó que fue toda una sorpresa. Ella ya tenía experiencia en la traducción de novela romántica y en novelas de contenido erótico sadomasoquista, así que un día sonó el teléfono para decirle que, dado su experiencia en temas tan delicados, necesitaban con urgencia sus servicios. Nos comentó que, por supuesto, cuando recibió el encargo ni se imaginaba la repercusión que tendría el libro.

-¡Quiero defenderme!

Fue la frase con la que empezó a contar una de las anécdotas más interesantes. Nos contó que el título de la trilogía no fue decisión suya ni de ninguno de los traductores con los que trabajó. Le parece horroroso, pero reconoce que era imposible plasmar todos los dobles sentidos que en inglés esconde. El título original es Fifty Shades of Grey (Cincuenta tonos de Grey/gris). Resulta que el personaje principal se apellida Grey (gris), viste siempre de gris, tiene una oficina gris (y no sé cuántas cosas más grises porque, lo confieso, no he leído la trilogía). Para empezar, el apellido no se podía traducir y, al no traducirlo, ya se perdía gran parte del doble sentido. ¿De dónde se saco el editor las sombras? Efectivamente, de la chistera. Suponemos que, ya que estaban, quedaba mucho más comercial. El problema era que en ninguno de los tres libros se hablaba nada de sombras y esto obligó a los traductores a meter, como bien dijo ella, una “morcilla” (palabro que le hizo mucha gracia al entrevistador). Grey, en uno de los diálogos, decía algo así (por favor, no me matéis los fans de la trilogía, lo escribo un poco de memoria):

“Tengo muchos tonos de gris, más de cincuenta”

Y, para darle un poco de coherencia al título, acordaron en cambiarlo por la siguiente:

“Tengo más sombras que luces, cincuenta sombras más”

Vale, no es lo mismo, pero hay que reconocer que les quedó bien el cambio. 🙂

El siguiente ponente fue Daniel Cortés Corona, traductor de los libros de Piratas del Caribe, Tarta de fresa y Ice age (entre otras muchas cosas).

Imagen

Él aconsejó a los futuros traductores que estuvieron en la charla que estudiaran lenguas minoritarias. Al parecer, hay poquísimos traductores de euskera, turco, lenguas nórdicas… y, claro, ellos se llevan trozos enormes del pastel que supone la traducción a español desde todas estas lenguas. Probablemente, yo le daría este consejo a los adolescentes en general. Aprender una lengua tan profundamente como para trabajar con ella es, a ciertas edades, todo un reto.

Otro de sus consejos para los futuros traductores (y para los que estamos ya con la cabeza metida en el mundillo) es que aprendamos siempre más. Más informática, más sobre los programas que nos pueden resultar útiles, más sobre maquetación, más sobre diseño… Pues en la aplicación de estos dos consejos radica su éxito, según el propio Daniel. Él está especializado en la traducción de cuentos ilustrados y una de sus lenguas de trabajo es el catalán. No es que sea una lengua muy minoritaria el catalán, pero él aseguró que puede vivir exclusivamente de la traducción editorial gracias a los encargos que le llegan de esta lengua.

El siguiente encargado de deleitarnos con su experiencia y sus anécdotas fue Adolfo Muñoz, traductor de las primeras entregas de la archiconocida saga Harry Potter.

Imagen

Este traductor nos sorprendió bastante a todos con sus primeras palabras:

-No tengo estudios de traducción, ni siquiera tengo estudios lingüísticos.

Lógicamente, Adolfo sabe inglés y tiene una redacción magnifica. Antes de ser traductor era profesor de instituto, pero lo que él quería ser realmente era escritor. Cuenta que empezó en este mundo por casualidad y por la puerta grande con Harry Potter. Le encanta su trabajo y es algo que se nota, pero siente cierta pena por haber tenido que dejar aparcada su faceta como escritor. No es algo que se pueda compaginar, afirmó.

Cuando el entrevistador le pregunto sobre lo más difícil de la traducción de ciencia ficción, él no tuvo ninguna duda: inventarse un mundo nuevo. Nos contó que, para él, traducir un libro no es traducir las palabras de otro, sino reescribir un libro nuevo adaptado a la gente que lo va a leer. Defiende que su forma de traducir está a caballo entre la traducción literal y la traducción libre. Difícil, ¿verdad?

Cuando el entrevistador le preguntó por qué no siguió con la traducción del resto de libros de la saga, el traductor respondió que no tenía ni idea. Sin previo aviso y sin darle las gracias por su trabajo hasta el momento, no le enviaron ni uno más de los libros de Harry Potter. Algunas veces los editores son así de raros, comentó.

La última ponente fue Pilar Ramirez Tello, traductora de Los juegos del hambre.

Imagen

Tengo que reconocer que cuando esta traductora subió a la palestra, se hizo un silencio un tanto especial. Supongo que sus traducciones son las que más fans tenían en el encuentro y todos la esperaban con impaciencia (imagino también que por eso fue la última en ser entrevistada).

Pilar reconoció ser una persona muy tímida a la que no le gusta nada hablar en público ni destacar. Durante los primeros minutos de entrevista estuvo un poco tensa y se ponía colorada con bastante facilidad, pero una vez superado el primer impacto lo hizo genial. Estuvo bromeando y riéndose como los demás traductores. Fue toda una experiencia escuchar sus anécdotas. Ella sí ha sido la traductora de la trilogía completa.

Ella lo tuvo claro cuando le pidieron que recordara lo más difícil de traducir Los juegos del hambre. Solamente dijo una palabra: Sinsajo. Después, usando una chuleta (pues confesó entre risas que no se lo sabía de memoria), nos explicó la dificultad de la palabra.

Imagino que los que habéis leído la trilogía sabéis de qué va el tema, pero lo explico para los no iniciados. Resulta que en el segundo libro original (si no recuerdo mal) aparecen los mockingbirds, que son pájaros capaces de reproducir todos los sonidos que escuchan (en español se llaman sinsontes). Mezclando este pájaro con el jay (arrendajo en español), crearon de forma artificial una nueva especie, el mockingjay, para espiar a la gente de los diferentes distritos. La traductora decidió utilizar el principio de uno de los pájaros y el final del otro (no sin antes hacer mil pruebas, según nos contó). El fruto de sus pruebas fue el que da nombre al tercer libro: Sinsajo.

Otra de las confesiones de Pilar, relacionada con la palabreja, fue que ella no tenía ni idea de que la autora elegiría esa palabra para darle título al tercer libro. Le dio un poco de vergüenza, pues no estaba segura de que aquello fuera a sonar tan bien como sonaba en inglés.

Pilar acabó su entrevista recordando lo mucho que se emocionó al ir al cine y escuchar por primera vez en la gran pantalla palabras que ella misma había inventado. Nos contó que se moría de ganas de levantarse en plena sala y gritar que ella era la traductora. Por supuesto, se quedó con las ganas de hacerlo.

El encuentro fue maravilloso y estuvo organizado estupendamente por la UMU. Esperemos que sea el primero de una larga lista.

¡Felices traducciones!