#TraduEmprende – Scheherezade Surià: La traducción editorial

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Scheherezade Surià nos habló el pasado 22 de noviembre sobre traducción editorial en la segunda edición de TraduEmprende que tuvo lugar en Barcelona. Como bien dijo al empezar la charla, el sector de la traducción editorial es uno de los menos conocidos entre los colegas de profesión que no se dedican a él. A veces, incluso puede parecer un tanto hermético a la hora de acceder a él por primera vez.

Scheherezade dividió su ponencia en varios bloques muy definidos y muy interesantes: cómo empezar trabajar para editoriales, las condiciones laborales y cómo abordar la traducción de un libro.

¿Cómo empezar a trabajar para editoriales?

Todos sabemos que en esta profesión no podemos dejar de movernos. Nadie encuentra clientes desde el sofá y enviar nuestro CV a las editoriales es algo que, aunque no lo creamos, funciona. También es posible tener una primera toma de contacto con el sector a través de otros compañeros e incluso a través de profesores. No olvidemos que no vale con abrir los ojos una vez acabados los estudios. El mejor consejo es que hay que ser activos desde que se empieza la universidad.

Nuestra mejor herramienta para darnos a conocer es un buen CV y tenemos que asegurarnos de que no tenga faltas, de que sea visualmente atractivo y de que vaya dirigido a la persona adecuada. Sin embargo, Scheherezade también aconseja que seamos activos en las redes sociales, que estemos presentes en internet y que seamos fáciles de encontrar.

Si conseguimos llamar a la puerta adecuada y hacer que se fijen en nosotros, el siguiente paso será realizar una prueba de traducción para demostrar que estamos cualificados para hacernos cargo de un proyecto. Por supuesto, hay que poner un cuidado extremo en cada una de las pruebas que realizamos pero sin dejarlas apartadas demasiado tiempo.

¿Cuáles son las condiciones laborales?              

En el sector de la traducción editorial se suele trabajar con contrato y Scheherezade nos aconseja leer bien todas las cláusulas que lo conforman y estar al tanto de lo que estamos firmando. Además, se atreve a hablar del controvertido tema de las tarifas y deja bien claro que la traducción literaria tiene que ser vocacional porque no está realmente bien pagada.

Gracias a una completísima encuesta realizada a 50 compañeros de profesión, Scheherezade nos desvela la situación real del sector de la mano de traductores que actualmente trabajan para diversas editoriales. No os perdáis todos los detalles en el vídeo de la ponencia.

Por resumir esquemáticamente, en relación a las condiciones laborales quedan claros los siguientes aspectos:

  • Se trabaja con contrato;
  • El plazo de entrega suele ser ajustado;
  • La tarifa no es tan buena como debería ser;
  • Las editoriales suelen pagar por plantilla holandesa (2.100 caracteres);
  • Es una actividad exenta de IVA.

¿Cómo abordar la traducción de un libro?

Al recibir un libro para traducir, lo primero que tenemos que hacer es establecer las directrices que deberemos seguir durante todo el encargo. Es importante que preguntemos todas las dudas y que nos informemos de cómo quiere la editorial recibir nuestra traducción. Scheherezade comenta que nuestra traducción tiene que pasar después por las manos del maquetador y que si no hemos hecho las cosas como las quería la editorial, recibiremos de vuelta la traducción para arreglar todos estos aspectos. Es bastante obvio que si no nos preocupamos de hacerlo bien desde el principio, perderemos tiempo y dinero.

Otro de los temas que más dudas genera a la hora de abordar la traducción es la eterna pregunta: ¿papel o digital? Es cierto que cada traductor funciona mejor de una manera, pero Scheherezade nos hace ver en su ponencia las ventajas de trabajar siempre con el original en papel: poder hacer anotaciones sobre el original, marcar cosas importantes,  es más fácil o cómodo de manejar…

Y lo más importante: siempre hay que dejar reposar la traducción antes de revisarla.

Os aconsejo fervientemente que veáis el video de la ponencia porque en ella se abordaron temas muy interesantes. Scheherezade profundiza mucho en todos los temas que aquí os he hecho llegar muy por encima y nos da consejos interesantísimos que se pueden aplicar tanto a los que empiezan como a los que ya llevan algo de tiempo en el mundillo de la traducción en general y de la traducción editorial en particular.

El vídeo está disponible en el siguiente enlace:

¡Felices traducciones!

TRADUCIENDO GÉNERO NEGRO

Hoy vengo a hablaros sobre la que ha sido una de mis pasiones durante los últimos años: el género negro. Confieso que soy una total, completa y absoluta fan de todo lo relacionado con el esoterismo oscuro, los asesinatos difíciles de resolver –no se me asusten todavía, oigan– y las investigaciones policiales.

¿Qué es el género negro?

Podemos decir que las obras de este género tienen unos cuantos puntos en común o que, al menos, cumplen alguno de los siguientes requisitos:

  • Un detective que investiga casos de asesinatos sin resolver  –y si son de hace muchos años, mejor que mejor.
  • Un asesino psicópata y depravado que va por ahí aterrorizando a todo el mundo.
  • Una víctima que consiguió escapar o que sigue padeciendo su cautiverio.

También se caracteriza, tanto en literatura como en cine o televisión, por la rápida sucesión de los acontecimientos y por la variedad tan dispar de sus escenarios. Es decir, tan pronto nos encontramos en una comisaria como pasamos a un barrio marginado o a una zona de clase alta.

Algunos ejemplos de novela negra bastante conocidos son: El cartero siempre llama dos veces, de James M. Can; La ventana siniestra, de Raymond Chandler; o Pacto de sangre, también de James M. Can.

Sin embargo, desde hace unos años nos llegan sin parar novelas negras de escritores suecos. Se podría decir que la precursora de esta corriente de neo-noir –como he escuchado que lo llaman por ahí– es la archiconocida trilogía Los hombres que no amaban a las mujeres, del fallecido Stieg Larson. ¿Por qué esta corriente sueca? Pues ni idea. Supongo que les afecta tener tan pocas horas de luz… No, fuera bromas, a mí me gustan bastante algunas de ellas y os aconsejo las siguientes:

  • Todas las de la autora Camilla Läckberg –y ya van unas 7 en la serie de La princesa de hielo– de la editorial Maeva.
  • Cualquiera de los 4 libros de la serie Departamento Q, de Jussi Adler-Olsen, casualmente editados también por Maeva.
  • Asa Larsson también ha escrito varias novelas negras muy buenas. Las suyas se han editado en Seix Barral.

Y no sigo aconsejando porque necesitaríais otra vida para leerlo todo, que es lo que me pasa a mí. Pero vamos a lo que realmente nos interesa.

¿Qué dificultades presenta la traducción?

La verdad es que de momento –y digo de momento, oh, señores editores de España– no he tenido la oportunidad de traducir novela negra. Sin embargo, sí he tenido la suerte de haber traducido algo del género para televisión y he descubierto que trabajar en proyectos de ese estilo es una de las cosas que más me gusta del mundo.

La principal complejidad que presenta es que combina casi al 50% un vocabulario bastante sencillo con uno muy, muy, muy especializado. La documentación es primordial en este tipo de encargos porque nos enfrentamos continuamente a vocabulario relacionado con temas judiciales y policiales, amén de un sinfín de palabrejas bastante gore –y os aseguro que en más de una ocasión da hasta un poquito de repelús enfrentarse al texto. Otro punto fuerte a tener en cuenta en este tipo de traducciones son los cargos que desempeñan los profesionales del ejército o la policía y las instituciones que aparecen.

¡Atención! Recordad que desde 2010, la norma dice que los cargos, los títulos nobiliarios y demás se escriben en minúscula.

En fin, reconozco que ser una devoradora de género negro en todas sus formas me facilita mucho la labor a la hora de enfrentarme a este tipo de encargos. Estar tan familiarizada con el vocabulario específico agiliza mucho el trabajo y da bastante confianza.

¡Por cierto, se me olvidaba! Ya podéis ver la serie que os comentaba que he traducido. Va sobre asesinos en serie –apasionante si os gusta lo que os decía–, se titula ¿Nacidos para matar? y se emite en el canal Crimen&Investigación.

Y para terminar os aconsejo algunas otras que tampoco están nada mal:

  • Crímenes imperfectos.
  • Misterios sin resolver.
  • Informe criminal.
  • Las primeras 48h.

¡Sí! Ya sé que estoy un poco loca, pero soy inofensiva, os lo aseguro 😉

¡Felices traducciones!

Traduciendo para la tele: Docurrealities

Después de haber estado varios meses sin apenas poder levantar la vista de la pantalla, por fin he conseguido sacar un hueco para actualizar el blog.  El motivo de haber estado tan ocupada, sin embargo, ha sido estupendo: hace unos meses pasé la prueba de traducción de otro estudio de doblaje y me han estado mandando proyectos desde el mismo día en que me comunicaron que pasaba a formar parte de su equipo de traductores.

Hoy he querido hacer una recopilación de algunos de esos proyectos para poder hablar un poco sobre la traducción de docurrealities y sus principales características.

El primer encargo que recibí de este estudio fue este:

Serie que se emite en la cadena Xplora (ATRESMEDIA). En español se le ha llamado Vacaciones infernales.

Serie que se emite en la cadena Xplora (ATRESMEDIA) bajo el título de Vacaciones infernales.

¿Qué es un docurreality?

Supongo que el 99% sabéis ya qué tipo de programas son estos, pero explicaré en qué consisten para ese 1% que nunca haya visto ninguno.

Se emiten, por norma general, en todas las cadenas de la TDT (Xplora, Energy, Divinity, Discovery Max, etc.) y también en varios canales de pago. La característica principal de estas series es la utilización de voces superpuestas, es decir, se escucha de fondo el original y su duración suele ser de 30 o 40 minutos. Si esto lo aliñamos con unas cuantas palabrotas, con unos cuantos americanos dando gritos y con actividades un tanto sorprendentes, como por ejemplo subastas, montaje de figuras en la arena, venta trajes de novia a gente de lo más rara o casas de empeños… ¡Tachán! Ya tenemos un docurreality en toda regla.

¿Cómo se traducen?

La verdad es que la traducción de estos programas no es muy diferente a la de cualquier otra serie. Normalmente se cuenta con el guion original y con la imagen. Es cierto que en algunos casos podemos tener que trabajar sin uno de estos dos elementos, pero no es la tónica general. Eso sí, se traducen con algo más de libertad que los guiones para doblaje porque no tenemos que ajustar en boca.

Sin embargo, tienen una pequeña dificultad añadida: en estas series los personajes tienen mucho diálogo, se pisan unos a otros y hablan rapidísimo. ¿Eso qué significa? Más palabras a traducir y algo más de dificultad si nos piden que incluyamos también en nuestra traducción los TCR.

Asignación de proyectos

La asignación de proyectos por parte de los estudios suele hacerse de forma ordenada. Cuando entra algo nuevo se asigna normalmente a un solo traductor, pero si el proyecto tiene que entrar en producción con urgencia, se asigna a varios colaboradores. De ahí en adelante, el o los traductores del proyecto lo siguen siendo hasta el final.

Aunque, algunas veces, los traductores llevan varios proyectos a la vez y los estudios pasan parte del proyecto a otro traductor para sacarlo adelante.

En mi caso, gracias a esto, he podido hacerme cargo también de unos cuantos capítulos de una serie que ya lleva 4 temporadas emitidas en la cadena Xplora de ATRESMEDIA. Es esta:

Undercover Boss. El Jefe.

Undercover Boss. El Jefe.

¿Qué os parecen este tipo de programas? ¿Os gustan? ¿Los veis? ¿Los traducís? Se aceptan todo tipo de preguntas, experiencias personales y opiniones.

¡Felices traducciones!

En busca de la traducción perdida I: arte prehistórico

Cuando era pequeña quería ser arqueóloga. En mi cabeza no había sitio para el manido tópico del policía, el astronauta o la folclórica; yo me imaginaba tirada en el suelo y dándole a la brochita en mitad de Egipto, a lo Howard Carter, para descubrir la tumba de Tutankamón (bueno, con otra más normalita también me conformaba). Más adelante, me enamoré de la cultura helénica y todo cacharro que tuviera que ver con la Grecia Clásica; esa época y la de los faraones siempre han sido mis dos grandes pasiones: devoraba todos los libros, revistas y documentales que llegaban a mis manos.

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La idea de dedicarme a la arqueología se fue disipando poco a poco cuando me contaron que antes tendría que estudiar Historia en la universidad, para después especializarme. Sinceramente, era una de las asignaturas que menos me gustaba durante mi época de estudiante y habría sido toda una tortura tener que estudiar algo que no se me daba nada bien. Después me dieron aquel famoso consejo que todo estudiante escucha en algún momento de su vida: busca otra cosa que te guste, eso no tiene salida. Así que, con todo eso, me puse manos a la obra para encontrar una profesión que estuviera dispuesta a ejercer durante toda mi vida laboral.

Que me guste, que me guste… Por aquel entonces, mi madre estaba obsesionada con que lo mejor era ser profesora: ser funcionaria, sueldo seguro, pocas complicaciones… ¡Ja! Creo que es el único consejo de mi madre que me alegra no haber seguido. Sin embargo, gracias a su otra obsesión (los idiomas) hoy soy traductora y otra apasionada de todas las lenguas habidas y por haber. Cuando empecé el Bachillerato ya tenía perfectamente claro qué quería ser y, después de bastantes lágrimas, conseguí mi meta.

Pues bien, la entrada de hoy viene inspirada por unos cuantos encargos que he recibido últimamente relacionados con el arte, la arqueología y la arquitectura. Recuerdo que, durante los años de carrera, me pregunté infinitas veces si había hecho bien estudiando TeI; no tenía claro que de verdad mi pasión pudiera llegar a ser mi profesión. Hoy sé que no me equivoqué, pues mi profesión me permite ser mucho más que traductora. Me permite tener cada día una profesión diferente con cada encargo y sin salir de mi despacho. Sin quererlo, nosotros los traductores nos convertimos en artistas, arqueólogos, historiadores, científicos, economistas, escritores… ¿No es la profesión más maravillosa del mundo?

A todo esto, y después de leer la entrada de Sherezade SuriaTraducir erótica” en la que hace una maravillosa recopilación de gran parte del vocabulario más recurrente en el mundo del erotismo y el BDSM (y que os aconsejo encarecidamente que visitéis), se me ocurrió la idea de recopilar vocabulario relacionado con la arqueología o sucedáneos. Es un vocabulario muy específico y lleva su tiempo documentarse, así que como en primera instancia todos echamos mano de internet para solventar nuestras dudas… ¿Qué mejor que una entrada que recoja gran parte de ese vocabulario? A mí me ayuda bastante para aprender las palabras y no tener que buscarlas mil veces, y ahora lo comparto con vosotros.

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Debéis tener en cuenta que este tipo de vocabulario no solemos conocerlo a fondo ni tan siquiera en nuestra lengua materna, así que, además de buscar la traducción de cada palabra, es útil tener también su significado para asegurar la coherencia del texto final.

Si llega a vuestras manos un encargo relacionado con el arte prehistórico, seguramente necesitaréis conocer el siguiente vocabulario:

ESPAÑOL

DEFINICIÓN

INGLÉS

Abrigo rocoso

Formación rocosa al aire libre.

Small cave/rocky shelter

Antropomorfo

Figura con forma humana.

Anthropomorphic

Antropología

Ciencia que trata los aspectos biológicos del hombre y de su comportamiento en sociedad.

Anthropology

Arco

Instrumento para disparar flechas.

Bow

Arenisca

Roca sedimentaria constituida por arena fina  y se caracteriza por la ausencia de caliza.

Sandstone

Arte Esquemático

Fase artística caracterizada por la abstracción de sus representaciones.

Schematic Art

Arte Geométrico

Arte cuyos elementos están formados por motivos geométricos.

Geometric Art

Arte Levantino

Arte Rupestre a lo largo de la fachada mediterránea de la Península Ibérica.

Levantine Art

Arte Macroesquemático

Arte exclusivo de Alicante. Situado en abrigos rocosos poco profundos con proliferación de formas geométricas.

Macro-schematic Art

Arte Parietal

Arte localizado exclusivamente en las paredes de las grutas o los abrigos.

Parietal Art

Arte Rupestre

Manifestaciones pictóricas que se localizan en cuevas, abrigos o al aire libre.

Rock art

Azagaya

Lanza o dardo pequeño.

Assegai

Calcolítico

Cultura del periodo eneolítico.

Chalcolithic

Crómlech

Son círculos formados por dólmenes y menhires.

Cromlech

Dolmen

Monumento formado por rocas verticales sobre las se apoyan otras a modo de techo. Muchos de ellos eran cámaras funerarias.

Dolmen

Epipaleolítico

Fase de la prehistoria entre el Paleolítico y el Neolítico.

Epipaleolithic

Esteliforme

Con forma de estrella.

Star-shaped

Excavación

Actividad para descubrir restos enterrados en los yacimientos arqueológicos.

Excavation

Homínido

Especie que proviene de los primates y evoluciona hasta el hombre.

Hominid

Ideograma

Imagen que representa un objeto, una idea o un ser.

Ideogram

Ídolo

Figura o imagen que se adora religiosamente.

Idol

Lasca

Lámina de piedra.

Stone chips

Menhir

Piedra clavada en el suelo verticalmente.

Menhir

Naveta

Monumento megalítico de Baleares con forma de nave invertida. De ahí su nombre.

Naveta

Patrimonio Mundial

Lugar de valor universal excepcional.

World Heritage

Petroglifo

Representación grabada sobre piedra o roca.

Petroglyph

Pectiniforme

Con forma de peine.

Comb-shaped

Pictograma

Imagen que represente un ser o una idea.

Pictogram

Pigmento

Materia colorante que se usa en la pintura.

Pigment

Prótomos

Zoomorfo incompleto representado con cabeza y cuello.

Protome

Punta de flecha

Pieza puntiaguda que culmina una flecha.

Arrowhead

Punta de lanza

Pieza puntiaguda que culmina una lanza.

Spearhead

Silex

Variedad de cuarzo.

Silex

Subescritura

Escritura representada con imágenes y símbolos.

Subscripture

Yacimiento

Lugar en el que se han conservado restos de procedencia humana.

Archaeological site

Zoomorfo

Figura con forma animal.

Zoomorphic

Para ayudar a la comprensión os dejo también imágenes de algunos objetos de la tabla, quizás los menos conocidos:

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Os animo a compartir vuestras recopilaciones de vocabulario. Yo seguiré haciéndolo. La segunda parte de la entrada estará dedicada a la arquitectura. No os la perdáis.

¡Felices traducciones!

Bestsellers: traducción editorial a lo grande

El pasado miércoles tuvo lugar en Murcia un encuentro bastante interesante e incluso yo diría que sin precedentes. Gracias a los organizadores del MUTE (Máster Universitario de Traducción Editorial) que se viene impartiendo desde hace ya 3 años en Murcia, pudimos conocer a cuatro traductores que han tenido la suerte de trabajar con diferentes bestsellers: la saga de Harry Potter, la trilogía de Los juegos del hambre y, el último petardazo literario, la trilogía de Cincuenta sombras.

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Sé que muchos compañeros de la Universidad de Murcia, antiguos alumnos como yo, se quedaron con ganas de ir, así que espero que esta entrada os acerque un poquito a lo que otros sí tuvimos la suerte de presenciar.

Lo primero que tengo que decir es que me sorprendio gratamente lo sencillos, alegres y simpáticos que fueron todos ellos. Pensé que merecería la pena escuchar sus experiencias y sus consejos pero, además de eso, entraron al trapo en todas las bromas que el entrevistador les hizo y nos reímos bastante. Sin duda, fue genial.

El encuentro tuvo dos partes. Durante las primeras horas se entrevistó a cada uno de ellos de forma individual con las mismas preguntas. Se les preguntaba cómo habían llegado a sus manos los encargos, cómo los habían afrontado, si recordaban alguna anécdota o alguna dificultad que se les presentara durante la traducción… Algunas de las respuestas fueron muy interesantes, así que os voy a hacer un pequeño resumen con las respuestas más curiosas de cada uno de los ponentes.

La primera entrevistada fue Puerto Barruetabeña, traductora del tercer libro de la trilogía Cincuenta sombras (Cincuenta sombras liberadas) al castellano.

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Por cierto, siento no poder aportar fotos con cada uno de los traductores en plan celebrities. Durante el descanso tuvieron una cola interminable de alumnos para hacerse fotos con ellos y que les firmaran sus libros. No quise molestar más.

Pues bien, como Puerto dijo, es curioso que después de dos libros le encargaran a ella (y a otras 4 personas) la traducción de la última entrega. La explicación es sencilla: los libros salieron a la venta con un mes de diferencia entre ellos y la traducción de los tres se realizó de forma simultánea, así que se necesitó un equipo de personas para sacarla adelante en dos meses (cuando lo normal para este tipo de encargos son unos seis meses). Cuando se le preguntó cómo llegó a sus manos el famoso bestseller, confesó que fue toda una sorpresa. Ella ya tenía experiencia en la traducción de novela romántica y en novelas de contenido erótico sadomasoquista, así que un día sonó el teléfono para decirle que, dado su experiencia en temas tan delicados, necesitaban con urgencia sus servicios. Nos comentó que, por supuesto, cuando recibió el encargo ni se imaginaba la repercusión que tendría el libro.

-¡Quiero defenderme!

Fue la frase con la que empezó a contar una de las anécdotas más interesantes. Nos contó que el título de la trilogía no fue decisión suya ni de ninguno de los traductores con los que trabajó. Le parece horroroso, pero reconoce que era imposible plasmar todos los dobles sentidos que en inglés esconde. El título original es Fifty Shades of Grey (Cincuenta tonos de Grey/gris). Resulta que el personaje principal se apellida Grey (gris), viste siempre de gris, tiene una oficina gris (y no sé cuántas cosas más grises porque, lo confieso, no he leído la trilogía). Para empezar, el apellido no se podía traducir y, al no traducirlo, ya se perdía gran parte del doble sentido. ¿De dónde se saco el editor las sombras? Efectivamente, de la chistera. Suponemos que, ya que estaban, quedaba mucho más comercial. El problema era que en ninguno de los tres libros se hablaba nada de sombras y esto obligó a los traductores a meter, como bien dijo ella, una “morcilla” (palabro que le hizo mucha gracia al entrevistador). Grey, en uno de los diálogos, decía algo así (por favor, no me matéis los fans de la trilogía, lo escribo un poco de memoria):

“Tengo muchos tonos de gris, más de cincuenta”

Y, para darle un poco de coherencia al título, acordaron en cambiarlo por la siguiente:

“Tengo más sombras que luces, cincuenta sombras más”

Vale, no es lo mismo, pero hay que reconocer que les quedó bien el cambio. 🙂

El siguiente ponente fue Daniel Cortés Corona, traductor de los libros de Piratas del Caribe, Tarta de fresa y Ice age (entre otras muchas cosas).

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Él aconsejó a los futuros traductores que estuvieron en la charla que estudiaran lenguas minoritarias. Al parecer, hay poquísimos traductores de euskera, turco, lenguas nórdicas… y, claro, ellos se llevan trozos enormes del pastel que supone la traducción a español desde todas estas lenguas. Probablemente, yo le daría este consejo a los adolescentes en general. Aprender una lengua tan profundamente como para trabajar con ella es, a ciertas edades, todo un reto.

Otro de sus consejos para los futuros traductores (y para los que estamos ya con la cabeza metida en el mundillo) es que aprendamos siempre más. Más informática, más sobre los programas que nos pueden resultar útiles, más sobre maquetación, más sobre diseño… Pues en la aplicación de estos dos consejos radica su éxito, según el propio Daniel. Él está especializado en la traducción de cuentos ilustrados y una de sus lenguas de trabajo es el catalán. No es que sea una lengua muy minoritaria el catalán, pero él aseguró que puede vivir exclusivamente de la traducción editorial gracias a los encargos que le llegan de esta lengua.

El siguiente encargado de deleitarnos con su experiencia y sus anécdotas fue Adolfo Muñoz, traductor de las primeras entregas de la archiconocida saga Harry Potter.

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Este traductor nos sorprendió bastante a todos con sus primeras palabras:

-No tengo estudios de traducción, ni siquiera tengo estudios lingüísticos.

Lógicamente, Adolfo sabe inglés y tiene una redacción magnifica. Antes de ser traductor era profesor de instituto, pero lo que él quería ser realmente era escritor. Cuenta que empezó en este mundo por casualidad y por la puerta grande con Harry Potter. Le encanta su trabajo y es algo que se nota, pero siente cierta pena por haber tenido que dejar aparcada su faceta como escritor. No es algo que se pueda compaginar, afirmó.

Cuando el entrevistador le pregunto sobre lo más difícil de la traducción de ciencia ficción, él no tuvo ninguna duda: inventarse un mundo nuevo. Nos contó que, para él, traducir un libro no es traducir las palabras de otro, sino reescribir un libro nuevo adaptado a la gente que lo va a leer. Defiende que su forma de traducir está a caballo entre la traducción literal y la traducción libre. Difícil, ¿verdad?

Cuando el entrevistador le preguntó por qué no siguió con la traducción del resto de libros de la saga, el traductor respondió que no tenía ni idea. Sin previo aviso y sin darle las gracias por su trabajo hasta el momento, no le enviaron ni uno más de los libros de Harry Potter. Algunas veces los editores son así de raros, comentó.

La última ponente fue Pilar Ramirez Tello, traductora de Los juegos del hambre.

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Tengo que reconocer que cuando esta traductora subió a la palestra, se hizo un silencio un tanto especial. Supongo que sus traducciones son las que más fans tenían en el encuentro y todos la esperaban con impaciencia (imagino también que por eso fue la última en ser entrevistada).

Pilar reconoció ser una persona muy tímida a la que no le gusta nada hablar en público ni destacar. Durante los primeros minutos de entrevista estuvo un poco tensa y se ponía colorada con bastante facilidad, pero una vez superado el primer impacto lo hizo genial. Estuvo bromeando y riéndose como los demás traductores. Fue toda una experiencia escuchar sus anécdotas. Ella sí ha sido la traductora de la trilogía completa.

Ella lo tuvo claro cuando le pidieron que recordara lo más difícil de traducir Los juegos del hambre. Solamente dijo una palabra: Sinsajo. Después, usando una chuleta (pues confesó entre risas que no se lo sabía de memoria), nos explicó la dificultad de la palabra.

Imagino que los que habéis leído la trilogía sabéis de qué va el tema, pero lo explico para los no iniciados. Resulta que en el segundo libro original (si no recuerdo mal) aparecen los mockingbirds, que son pájaros capaces de reproducir todos los sonidos que escuchan (en español se llaman sinsontes). Mezclando este pájaro con el jay (arrendajo en español), crearon de forma artificial una nueva especie, el mockingjay, para espiar a la gente de los diferentes distritos. La traductora decidió utilizar el principio de uno de los pájaros y el final del otro (no sin antes hacer mil pruebas, según nos contó). El fruto de sus pruebas fue el que da nombre al tercer libro: Sinsajo.

Otra de las confesiones de Pilar, relacionada con la palabreja, fue que ella no tenía ni idea de que la autora elegiría esa palabra para darle título al tercer libro. Le dio un poco de vergüenza, pues no estaba segura de que aquello fuera a sonar tan bien como sonaba en inglés.

Pilar acabó su entrevista recordando lo mucho que se emocionó al ir al cine y escuchar por primera vez en la gran pantalla palabras que ella misma había inventado. Nos contó que se moría de ganas de levantarse en plena sala y gritar que ella era la traductora. Por supuesto, se quedó con las ganas de hacerlo.

El encuentro fue maravilloso y estuvo organizado estupendamente por la UMU. Esperemos que sea el primero de una larga lista.

¡Felices traducciones!

Sobre el enchufismo o “porque-yo-lo-valgo”

Hoy me he animado a recoger el testigo que dejó ayer Merche García LLedó en su blog Traducir&Co sobre los inicios de algunos traductores en la profesión. Pero no fue ese tema lo que me hizo darle vueltas a la cabeza, sino el debate paralelo que se abrió en los propios comentarios de la entrada: contactos VS. enchufes.

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No, venga, me pongo seria. Creo que todos deberíamos tener claro que no es lo mismo tener contactos que ser un enchufado. No me gusta nada cuando se dice con un tono negativo que un compañero de la profesión ha recibido éste o aquel encargo porque “conoce a quien conoce”. Señores, es que así es la vida. En mi humilde opinión, las recomendaciones son algo muy importante a la hora de empezar a trabajar con un nuevo cliente. Es cierto que los clientes pueden llegar a nuestras vidas de muy diversas formas (después de ofrecerles nuestros servicios, mediante ofertas de trabajo, etc.), pero una de ellas, y bastante importante si se me permite el atrevimiento, es el boca a boca. Pensadlo bien. Si tuvierais que contratar a alguien, ¿con cuál de estas situaciones os sentiríais más identificado?:

Situación 1: Mmmm… Necesito un empleado. ¡Ah! Ya sé. Voy a pasar de ese trabajador tan bueno que me recomendaron el mes pasado y voy a buscar a alguien a quien no conozca de nada. Ya veremos si funciona bien.

Situación 2: Mmmm… Necesito un empleado.¡Ah! Ya sé. Voy a llamar a ese trabajador tan bueno que me recomendaron el mes pasado. Seguro que no fallo.

Seamos realistas. Como bien dijo Pablo Muñoz Sánchez en uno de sus comentarios: ¿le pagaríais un sueldo al primero que pase por su cara bonita? Yo creo que no.

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Ya veis que tener contactos es muy importante y, por supuesto, nada de lo que tengamos que avergonzarnos. Es cierto que un gran porcentaje de los contactos que hagamos a lo largo de nuestra carrera profesional serán pura casualidad. Pero no me entendáis mal,no quiero decir con esto que los contactos vayan a ir llamando a nuestra puerta de casualidad, porque se perdieron al ir a comprar el pan. No, no, no. Pero sí os daréis cuenta de que haréis contactos en lugares que jamás habríais imaginado. Esa es la verdadera importancia de salir a la luz del sol (aunque sea de vez en cuando) para que el mundo sepa quiénes somos, dónde estamos y qué hacemos. Eso es, precisamente, lo que defiende Rafael López Sánchez en otro de los comentarios.

Los enchufes son otra cosa muy diferente. Se dice que alguien es un enchufado cuando desempeña una labor para la que no está cualificado, cuando se inventan un puesto de trabajo específicamente para él “porque-yo-lo-valgo” (como la del anuncio) o cuando es “hijo o hija de…” pero no sabe ni hacer la o con un canuto. ¿Es posible que alguien intente traducir algo sin tener ni repajolera idea de lo que hace y que después siga traduciendo? Me parece un tanto descabellado.

Como ya dije ayer, los contactos se hacen un poco por azar, es verdad que hay gente que tiene más suerte que otra, pero después hay que mantenerlos. Nadie seguirá contando con nuestros servicios si no damos el callo. Por eso pienso que en nuestra profesión no hay tanta cabida para el enchufismo (y digo “tanta” porque seguro que alguno habrá, como en todas partes).

Conclusión: el que vale, vale y el que no… (mejor no os digo cómo acababan esta frase en mi Facultad) 🙂

¡Felices traducciones!

Cómo ser tradu-legal y no morir en el intento (II) o por qué somos Robin Hood

Vamos hoy con la segunda parte de la entrada anterior, y es momento de abordar una cuestión un tanto peliaguda para todos los trabajadores autónomos. Bueno, en realidad es un tema poco agradable para autónomos y no autónomos, pero ya sabéis lo que dice el artículo 6 del Código Civil: el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Así que vamos a aprender un poquito sobre el tema. Es bastante importante para nosotros, los traductores, que tengamos claro los impuestos que debemos aplicar y los que, posteriormente, deberemos devolver a Hacienda. ¡¡Recordad que no queremos problemas con el fiasco… digo, con el fisco!!

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Eso será enseguida, pero antes vamos a ver qué partes debe tener una factura. Así lo veréis todo más claro.

La parte informativa de las facturas es sencilla, contiene tanto los datos de nuestro cliente como los nuestros. Los datos que deben aparecer obligatoriamente para ambos son:

  • Nombre.
  • Dirección.
  • NIF/CIF.
  • Teléfono, página web, fax y correo electrónico (opcionales).

En mi caso, pongo los datos de los clientes en la parte de arriba a la izquierda y los míos justo al lado, en la parte de arriba de la factura, pero a la derecha. A mi me gusta poner también todos los datos de contacto, aunque no sean legalmente necesarios, por dos motivos: primero, porque es una forma de no perder los datos de los clientes y, segundo, porque es una forma de que tus clientes no pierdan los tuyos.

El siguiente apartado de nuestras facturas es el económico. Aquí tenemos que especificar lo siguiente (a poder ser en una tablita hecha con Excel, que os hace los cálculos él solito una vez configurado). Cada uno en una columna:

  • Concepto (por ejemplo: Traducción Texto ES > EN).
  • Nº de palabras.
  • Tarifa/palabra
  • Coste parcial (es decir, el coste de cada concepto antes de añadirle los impuestos).

Debajo de esta tabla viene lo gordo, los impuestos que debemos descontar y añadir en cada factura. Yo os aconsejo que primero pongáis una fila de subtotal para que veáis claramente vuestra base imponible. Debajo del subtotal debéis añadir una fila en la que restéis el porcentaje del IRPF (el porcentaje no es igual para todos ni se aplica siempre, pero esto va para el próximo post). En la siguiente fila tenéis que sumar el IVA, que hasta nueva orden está al 21% y, por último, añadiremos el total con todas estas modificaciones hechas. Ese total es lo que cobraréis.

Para acabar nuestra factura, pondremos al final (aunque no por ello es lo menos importante) nuestros datos de cobro (cuenta bancaria, PayPal o lo que cada uno quiera). Yo también añado el plazo máximo en el que quisiera cobrar la factura, más que nada para que no se duerman en los laureles y para no tener que andar reclamando después.

Ay… impuestos, impuestos. Ha llegado el momento de dar respuesta a esa pregunta: ¿por qué?¿por qué tengo que dejar escapar un buen pellizco de mis facturas? Pues no seáis pillines, el total de la factura no es todo nuestro. Ese 21% lo tenemos que devolver a Hacienda porque los trabajadores autónomos somos recaudadores de impuestos. Es decir, como Robin Hood, pero al revés… Lo sé, así nadie nos va a querer, pero no nos queda otra, compañeros freelance.

¿Cuándo y cómo?

De todo esto se deduce que hay dos impuestos que pagar: el IVA y el IRPF.

Os voy a dar una alegría. El IRPF (en caso de tener que aplicarlo) lo pagará vuestro cliente por vosotros (recordad que los supuestos del IRPF van para la próxima entrada).

El IVA sí es cosa nuestra. Lo tendremos que ingresar en Hacienda trimestralmente. Debemos llevar un control del IVA que recaudamos en cada factura para, del 1 al 20 de abril, julio, octubre y enero (para enero se alarga unos pocos días más el plazo), descargar el modelo 303, rellenarlo y entregarlo en Hacienda o en una de las entidades colaboradoras.

De momento os dejo digiriendo todo esto. Si alguien quiere añadir algo o aportar algún consejo será muy bien recibido.

¡Felices traducciones!

Cómo ser tradu-legal y no morir en el intento (I)

¡Hola a todos!

En esta nueva entrada voy a intentar explicar todos los pasos que debemos seguir para que nuestra labor traductora sea totalmente legal. Todos queremos trabajar y ganar dinero, pero debemos asegurarnos de que cumplimos los requisitos legales para poder hacerlo sin tener problemas en el futuro. ¡No creo que queráis ser perseguidos por la todopoderosa Hacienda!

Vamos allá. Imaginemos que acabáis de terminar vuestros estudios. El siguiente paso lógico es intentar hacer unos cuantos contactos, ofrecer nuestros servicios, visitar agencias, etc. En resumen, presentaros al mundo como profesionales.

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Pero en cuanto consigáis una respuesta por parte de vuestro cliente potencial, veréis que os hacen la pregunta del millón: ¿puedes facturar? Como profesionales autónomos, ésta es nuestra prioridad.

Para poder emitir facturas legales tenemos que seguir dos pasos:

1. Darnos de alta en Hacienda. Darse de alta en Hacienda es algo relativamente sencillo, solamente necesitáis una mañana libre para acercaros a las oficinas más cercanas y solicitar un modelo 037, que sirve para darse de alta, darse de baja o realizar alguna modificación. En principio no necesitáis cita previa para llevar a cabo este trámite, en cuanto rellenéis el modelo 037 podéis coger turno en el momento y entregarlo en la mesa del funcionario que os toque. El dato más importante del documento (aparte de vuestros datos personales) es el epígrafe en el que os dais de alta, pero tampoco os volváis locos, yo misma pude comprobar que los funcionarios se los saben prácticamente de memoria (aunque supongo que también depende del interés que cada uno ponga en su trabajo). Si os dejáis algo sin rellenar, os ayudarán.

Ahora ya cumplimos la mitad de la legalidad, y con esta mitad ya podemos facturar “sin problemas”. En un momento os explicaré el porqué de las comillas. De momento vamos al segundo paso.

2. Darnos de alta en la Seguridad Social.  El alta en la Seguridad Social es el segundo requisito para ser autónomos de pleno derecho. Como bien sabréis, los trabajadores autónomos debemos pagar nuestra cuota de la Seguridad Social, ya que, al no trabajar por cuenta propia, nadie paga esto por nosotros. Para ese trámite tampoco se necesita cita previa. Os atenderán en el momento y os darán de alta enseguida. Lo más importante a tener en cuenta es la inversión económica que nos supone el alta en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos. Hay varias cuotas de autónomos, según nuestra edad o dependiendo de si es la primera vez que nos damos de alta. Resumiendo, os diré que la cuota mínima de autónomos mensual es de unos 255€. Sí, lo sé, para la gente que empieza a meter la cabeza en el mundo laboral es un auténtico pastón, hablando mal y pronto. Pero no desesperéis, hace poco se aprobó una reducción para los menores de 30 años que se den de alta por primera vez en el Régimen de Autónomos, que pasarían a pagar lo siguiente (copiado directamente de la web de la Seg. Social):

a) Una reducción equivalente al 80% de la cuota durante los 6 meses inmediatamente siguientes a la fecha de efectos del alta.

b) Una reducción equivalente al 50% de la cuota durante los 6 meses siguientes al período señalado en la letra a).

c) Una reducción equivalente al 30% de la cuota durante los 3 meses siguientes al período señalado en la letra b).

d) Una bonificación equivalente al 30% de la cuota en los 15 meses siguientes a la finalización del período en reducción.

Como el lenguaje burocrático es taaaan accesible y nos pone las cosas taaaan fáciles (notese la ironía), ya os pongo yo claramente lo que os supondrá. Durante los primeros 6 meses la cuota sería de 50€, durante los 6 meses siguientes la cuota será de unos 125€, durante los siguientes 3 meses pasaría a ser de unos 200€ y, atención, durante los siguientes 18 meses tendríamos una bonificación, que no una reducción, del 30% de la cuota.

Pues bien, ya estamos listos para emitir nuestras facturas de forma legal, pero os debo una explicación sobre lo que os comentaba antes sobre poder facturar solamente con estar dado de alta en Hacienda. Esto es cierto, ya podríais facturar porque es a Hacienda a quien pagamos los impuestos de nuestras facturas y allí ya nos conocen.

Existen rumores que dicen que si no facturamos más de 3.000€ a la misma empresa en un mismo año (amigos abogados han llegado a decirme que incluso se puede elevar la cifra anual total a 9.000€), no tendremos la necesidad de pagar la cuota de autónomos. Lo cierto es que hay una especie de vacío legal al respecto. Parece ser que para “trabajos esporádicos y puntuales” que tengan que ser facturados no es necesario estar dado de alta en la Seguridad Social, y tiene su lógica. No sería productivo.

Yo pienso que la forma de interpretar el vacío legal es algo bastante personal. Os dejo las opciones sobre la mesa.

En el siguiente post os prometo hablar sobre las facturas, los impuestos que debemos aplicar, cuándo los debemos pagar, etc. ¡Estad atentos!

¡Felices (y legales) traducciones!

Traductor freelance: yo me lo guiso, yo me lo como.

Pues bien, no hay mejor forma de empezar un blog dedicado a estos menesteres que hablando sobre qué pasos debemos seguir para empezar nuestra carrera profesional en solitario una vez hayamos finalizado nuestros estudios. Sí, sí, no me he confundido, he dicho en solitario.

Lo primero que debemos tener claro es que el traductor/intérprete autónomo trabaja, normalmente, en la soledad más absoluta (aunque yo lo llamo tranquilidad maravillosa) de su despacho. En el mejor de los casos, el traductor puede optar por adaptar una de las estancias de su casa para llevar a cabo su laboriosa tarea. En otros casos (no tan acertados) se trabaja en el escritorio que hay a un lado del salón, en la mesa que tenemos en el dormitorio, etc. Los expertos aconsejan que, ya que trabajamos desde casa, intentemos separar claramente los espacios en los que hacemos nuestra vida del espacio que utilizamos para trabajar. La explicación es sencilla: si disponemos de un lugar que utilizamos exclusivamente para traducir, cuando acabemos nuestra jornada laboral podremos levantarnos del escritorio, salir del despacho, cerrar la puerta y dejar dentro, metafóricamente hablando, todos los dolores de cabeza que nuestro trabajo nos genera (que no son pocos).

Algunos me diréis: oye, Alba, no tienes razón, yo he visto ofertas de trabajo para traductores in-house (que es el término que se utiliza para hablar de los traductores en plantilla, los que trabajan en empresas in situ). Vale, es verdad, me habéis pillado. Algunas veces se ofrecen puestos de trabajo de este tipo, pero estos traductores no son freelance, es decir, no trabajan por cuenta propia sino por cuenta ajena. Son traductores en plantilla. Esta figura suele ser característica en las empresas de videojuegos, en las que necesitan tener al traductor a mano y en las que la confidencialidad de los trabajadores es primordial.

Por lo tanto, la conclusión es clara: nosotros somos nuestros propios jefes. De ahí el título del post, nosotros solitos tenemos que sacarnos las castañas del fuego.

De esta conclusión se deriva otro de los asuntos más importantes que debemos afrontar al comienzo de nuestra vida laboral. Es muy muy muy importante (y añadiría muchos “muy” más) planificar la jornada laboral. Cierto es que podemos elegir nuestro horario, nuestros días de trabajo, nuestros descansos… pero deberemos respetarlos al máximo. A ver, que no digo que no podáis parar 5 minutos para poner una lavadora o algo por el estilo (ésta es la principal ventaja y a la vez inconveniente de ser el que trabaja desde casa), pero es importante respetar las horas de trabajo para que, cuando nos pidan un presupuesto, podamos calcular acertadamente el tiempo que nos va a suponer el encargo. De esta forma podremos cumplir sin problema con el plazo de entrega, podremos calcular la tarifa que debemos aplicar (en caso de ser un trabajo tarificado por horas) e incluso nos dará tiempo a revisar nuestro trabajo antes de enviárselo al cliente.

Siguiendo estos consejos básicos, reduciremos en gran medida el estrés (no necesitamos más presión añadida a nuestra, ya de por sí, estresante labor) y podremos afrontar cualquier encargo con un resultado perfecto garantizado.

¡Felices traducciones!